domingo, 20 de noviembre de 2011

En el exilio (I): corbatas

Seguro que hay muchas gente que opina que los viajes de empresa son algo fantástico. Bueno, te pagan el billete de tren, los desplazamientos en taxis y el hotel. Si además tienes la suerte de trabajar en una firma de un tamaño considerable los hoteles no suelen bajar de las cuatro estrellas y los desplazamientos en taxi son el pan nuestro de cada día.

Pero hay muchísimos más detalles que se escapan a los observadores externos. Como ahora mismo estoy sufriendo un desplazamiento voy a ir relatando cada cosa que se me pase por la cabeza. Como siempre algunas os interesarán y otras os parecerán chorradas pero no doy para más.

Lo primero con lo que te topas a la hora de hacer un desplazamiento es que quien va al cliente no eres tú, si no la firma, y como tal debes respetar el código de vestimenta de la misma (dress code para los que lo sufrimos). Otro día os contaré lo que opino de esto pero el caso es que para quien no está acostumbrado a llevar constantemente una soga corbata al cuello es un verdadero suplicio, pero es que encima te das cuenta de que no sabes ni siquiera hacerte el nudo.

Para los que estén en la misma situación que la mía os recomiendo esta página donde explican paso a paso como anudarnos ésos inventos del demonio a nuestros sufridos cuellos.

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