domingo, 20 de noviembre de 2011

En el exilio (I): corbatas

Seguro que hay muchas gente que opina que los viajes de empresa son algo fantástico. Bueno, te pagan el billete de tren, los desplazamientos en taxis y el hotel. Si además tienes la suerte de trabajar en una firma de un tamaño considerable los hoteles no suelen bajar de las cuatro estrellas y los desplazamientos en taxi son el pan nuestro de cada día.

Pero hay muchísimos más detalles que se escapan a los observadores externos. Como ahora mismo estoy sufriendo un desplazamiento voy a ir relatando cada cosa que se me pase por la cabeza. Como siempre algunas os interesarán y otras os parecerán chorradas pero no doy para más.

Lo primero con lo que te topas a la hora de hacer un desplazamiento es que quien va al cliente no eres tú, si no la firma, y como tal debes respetar el código de vestimenta de la misma (dress code para los que lo sufrimos). Otro día os contaré lo que opino de esto pero el caso es que para quien no está acostumbrado a llevar constantemente una soga corbata al cuello es un verdadero suplicio, pero es que encima te das cuenta de que no sabes ni siquiera hacerte el nudo.

Para los que estén en la misma situación que la mía os recomiendo esta página donde explican paso a paso como anudarnos ésos inventos del demonio a nuestros sufridos cuellos.

martes, 25 de octubre de 2011

Más envidia [in]sana y admiración

Para todos los que alguna vez hemos tratado de aprender a sacar algo decente (con bastante poco éxito en mi caso) de las cuerdas de una guitarra supongo que este vídeo de Sandra Bae les producira como a mí bastante admiración, una buena dosis de envidia y ganas de volver a sacar la guitarra y poder volver a practicar para ver lo que somos capaces de hacer.

Pues nada, disfrutadlo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Un poco de envidia [in]sana

Acabo de volver de la fiesta de cumpleaños de mis sobrinos y he visto con bastante terror como mezcladas entre las canciones de los cantajuegos se reproducían algunos temas de corte flamenco-caribeño de estas de las que es imposible evitar cuando sales de marcha. El terror se ha convertido en pánico cuando he descubierto a mi propio hijo cantándola y bailándola (esto último no es excesivamente complicado ya que son canciones autocontenidas, en las que la letra se compone de instrucciones donde te explican cómo bailarla)

En ése momento he recordado con envidia este vídeo que encontré la semana pasada en facebook, a partir de ahora voy a dedicarme a enseñar a mi peque a aporrear la guitarra para que aprecie la música.

viernes, 30 de septiembre de 2011

[Ya no] Te quiero, mi niña del aire

Me llamó la atención esta pintada la primera vez que la ví de camino al trabajo. La verdad es que me encantó la forma que tuvo el chaval de referirse a su chica (o tal vez a la chica a la que quería conseguir). En ése momento perdí la oportunidad de fotografiar la pintada y me arrepentí aún más cuando a los pocos días ví que la pintada estaba tachada.


Además que parece que está tachada con el mismo spray con el que se pintó, supongo que la demostración de cariño no salió bien y probablemente fue rechazada. Lo que más me ha llamado la atención es que prácticamente gasta el bote en las dos primeras palabras y el resto del mensaje queda casi intacto.

sábado, 13 de agosto de 2011

La teoría del bricolaje

Odio el bricolaje, lo odio profundamente. Cuando era pequeño y en el colegio teníamos que hacer trabajos manuales también lo odiaba. Tengo el talento artístico de un trozo de basalto y la verdad es que no sé cómo podía ser mejor persona por hacer una taza de arcilla bastante penosa o ser capaz de montar la torre Eiffel con palillos de dientes. Mi padre es todo lo contrario, tiene una habilidad excepcional y una paciencia infinita (lo cual me permitió no suspender ésas asignaturas) y espero que mi hijo la haya heredado.

Pero no quiero dedicar esta entrada a mis traumas de la escuela, el hecho es que el otro día leyendo comentarios en una red social ví que cuando un chico sube una foto de un trabajo de bricolaje muchas chicas contestan a la misma de forma positiva, lo cual me recordó un comentario de una amiga de hace algunos años que decía algo así como:

"... y si además es un manitas ya sería el hombre perfecto."

Supongo que en algún momento de nuestra evolución el ser un manitas era una verdadera ventaja. Estar emparejado con alguien capaz de construir una cabañay repararla tendría que ser un gustazo, pero es curioso como sigue siendo un rasgo atractivo cuando vivimos en bloques de pisos que no podría construir un hombre solo y cuando necesitamos un mueble vamos y lo compramos en IKEA (no lo de IKEA no es bricolaje).

Desarrollando este tema me pregunto si dentro de unos años será atractivo un hombre que actualiza correctamente su perfil en las redes sociales, o al que se le da bien el HTML, ¿quién sabe? ¿Sobrevivirán finalmente estos a los brico-genes? ¿Tendrán en el futuro más posibilidades de reproducción los twitteros que los que no lo son? Que pena no disponer de una máquina del tiempo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cuando miro a los ojos del artista ...

"Cuando miro a los ojos del artista, y él me devuelve la mirada, creo en otra forma de comunicación."

Es evidente que normalmente las pintadas de la calle son simples destrozos en lo que es de todos. Pero, de vez en cuando, te topas con algunas que son "especiales" por su forma, su color, el texto, o la historia que parece esconder.

Esta pintada es antigua, se ve estropeada por el agua y el tiempo. Incluso otras pintadas posteriores (mucho menos interesantes) se han hecho sin respetar la anterior. Ignoro cuándo se escribió y su autora la firma con un simple "Mariló", pero siempre que la veo me pregunto qué artista le devolvió la mirada, ¿fue un cuadro que mostró algo más de lo que se ve a simple vista? ¿alguna música que llegó a una parte de su subconsciente? ¿O tal vez un libro?

Probablemente fuera algo menos profundo pero el resultado me encantó.